“Al igual que mis hijos, a su cama a dormir para ser feliz”

“Al igual que mis hijos, a su cama a dormir para ser feliz”

En una esquina, en la otra, ¿cuántas veces no nos hemos desplazado, movido y retorcido con tal de que nuestra pequeña y amada mascota pueda dormir tranquila durante la noche en nuestra cama? Nos levantamos cada minuto para asegurarnos de no golpearla y sus ronquidos, pataditas y lamidas nocturnas interrumpen con constancia nuestro sueño.

Al levantarnos nos percatamos de que apenas hemos pegado el ojo y la dificultad por comenzar un día productivo se avecina y recordamos que amamos tanto a nuestro perro que no importan las ojeras y las pocas horas de sueño, pero a medida que avanza  la demandante jornada deseamos haber aprovechado esas preciosas horas de sueño.

Es exactamente igual a la historia que vivía a diario de niña, el terror de la noche y el temor a la oscuridad no me permitían dormir y con esa angustia, la única solución a mis nervios era recurrir a la cama de mis padres. Su amor era tan grande que muchas veces me permitían escabullirme entre sus sabanas, sin saber yo cómo los incomodaba y lo poco que les permitía dormir. Pero, al pasar los años mis padres decidieron enseñarme con cariño que todos tenemos nuestro espacio y que mi cama era mía, un lugar seguro y cálido sólo para mi, en el cual podría soñar sin limites y vendría la calma para mi, era mi lugar seguro.

Entonces, si nuestros padres nos enseñaron y nos hicieron sentir seguros en nuestras camas, ¿por qué no podríamos enseñarle lo mismo a nuestras mascotas?

Muchas veces nuestras mascotas buscan con fervor dormir entre nuestras sabanas y con sus ojitos tiernos y sollozos de suplica, nos rendimos ante sus pucheros y les permitimos ser parte de nuestro ritual nocturno, olvidando la importancia de permitirles dormir en su espacio, el de ellos, sus camas.

Pero, al igual que a un hijo que adoramos, nuestras mascotas también deben aprender a sentirse dueñas de sus camas y a disfrutar de su espacio único y seguro para ellos, en el cual podrán dormir sin preocupaciones y claramente con confort.

Es exactamente igual a la historia que vivía a diario de niña, el terror de la noche y el temor a la oscuridad no me permitían dormir y con esa angustia, la única solución a mis nervios era recurrir a la cama de mis padres. Su amor era tan grande que muchas veces me permitían escabullirme entre sus sabanas, sin saber yo cómo los incomodaba y lo poco que les permitía dormir. Pero, al pasar los años mis padres decidieron enseñarme con cariño que todos tenemos nuestro espacio y que mi cama era mía, un lugar seguro y cálido sólo para mi, en el cual podría soñar sin limites y vendría la calma para mi, era mi lugar seguro.

Entonces, si nuestros padres nos enseñaron y nos hicieron sentir seguros en nuestras camas, ¿por qué no podríamos enseñarle lo mismo a nuestras mascotas?

Muchas veces nuestras mascotas buscan con fervor dormir entre nuestras sabanas y con sus ojitos tiernos y sollozos de suplica, nos rendimos ante sus pucheros y les permitimos ser parte de nuestro ritual nocturno, olvidando la importancia de permitirles dormir en su espacio, el de ellos, sus camas.

Pero, al igual que a un hijo que adoramos, nuestras mascotas también deben aprender a sentirse dueñas de sus camas y a disfrutar de su espacio único y seguro para ellos, en el cual podrán dormir sin preocupaciones y claramente con confort.

Es sencillo cuando les demostramos con cariño cual es su sitio ideal para dormir, como dueños podemos seguir una serie de consejos útiles que nos permitirán educar a nuestras mascotas a utilizar sus camas sin necesidad de recurrir a las nuestras:

Lo primero y más importante es desde el principio mantenerse constante y coherente con la decisión de no permitirle dormir con uno. Es decir, siempre con cariño indicarle su lugar y no premiarlo o abrazarlo cuando a veces se sube a nuestra cama.

Se debe evitar que sea un día de autorización y otro de negación.

Desde que la mascota llega a la casa debemos tener listo su espacio y lugar. Pues al igual que un humano busca su dormitorio, nuestra mascota busca el suyo y al no encontrar uno para él, buscará cualquier lugar alterno.

Otorgarle una cama cómoda, caliente y suficientemente grande para su tamaño. Tener siempre una cama para mascotas adecuada.

Colocar la cama en el lugar donde la mascota se sienta más cómoda, muchas veces el estar en nuestra habitación le hace sentir compañía.

Y por ultimo premiarlo con cariño y caricias cada noche que pase en su cama y no en la nuestra.

 

¿Entonces, es realmente malo dormir con nuestros amadas mascotas?

 No necesariamente, pero al igual que a nuestros hijos les enseñamos que no hay mejor lugar que el de uno propio, nuestras mascotas podrán entender y disfrutar de su espacio y permitirnos a nosotros disfrutar del nuestro. Para que podamos pasar un tiempo de calidad y aprovechar al máximo nuestras mascotas durante el día, sin el cansancio de haber pasado una noche interrumpida.

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